América Latina y la energía del futuro

Por Edilson - Jueves, 14 Diciembre, 2017 - 10:13
Energias renovavles

Según estudios América Latina aumentará el consumo de energía entre el 2011 y el 2030 al 80% frente a Centromérica que crecerá un 120%, esto debido al crecimiento poblacional que llevará a aumentar el uso de aparatos eléctricos y electrodomésticos y a un mayor desarrollo de la industria, incrementando el uso de la energía; para cubrir este fenómeno ya se está pensando en el uso de energías renovables, así lo afirma IRENA, que es la Agencia Internacional de Energías Renovables, que ya ha invertido más de 80.000 millones de dólares entre 2010 y 2015 en Latinoamérica en Energías Renovables No Convencionales (ERNC), incluyendo esto a las gigantescas hidroeléctricas. Cabe anotar que la cuarta parte de la energía viene de la energía renovable, convirtiéndolo así en un mercado muy rentable y dinámico en dicho sector.

La Alianza de Energía y Clima de las Américas que está conformada por México, Brasil, Chile y Perú, al igual que otros países ya han empezado el cambio a una economía menos fuerte energéticamente hablando, beneficiándose de sus recursos renovables, incrementando la eficiencia económica y de paso reduciendo la inversión en infraestructura de energía.

Tomando como ejemplo el caso de Chile que es de gran envergadura en el desarrollo de energías renovables, pues casi el 100% de su población tiene acceso a esta teniendo en cuenta que la industria energética aporta el 75% de la emisión de gases de efecto invernadero en el país; abastecer de energía es clave para poder expandir el acceso a servicios energéticos, brindando así un mejor precio a todos sus habitantes incluidas las clases menos favorecidas.

La especialista en Energía del Banco Mundial Patricia Marcos, habla de Chile en materia de energía específicamente de la relación que hay entre vulnerabilidad energética y pobreza, pues un 15.7% de hogares chilenos, casi medio millón de la población presenta una inversión de más del 10% de su ingreso en cocción de alimentos, calefacción e iluminación, por este gasto dejan de satisfacer otras necesidades básicas; estas familias más vulnerables usan medios energéticos de baja calidad como leña, queroseno o gasolina para calentar sus viviendas contaminando así el interior de ellas, conllevando con esto al incremento de enfermedades respiratorias en niños pequeños y ancianos; estudios realizados muestran que en invierno los hogares chilenos en un 94% tienen temperaturas inferiores a 20 grados celsius.

El 24% de la energía de los chilenos se produce por medio de la quema de madera para cocción y calefacción, debido a todo esto en el 2015 el Gobierno de Chile desarrolló una política dirigida al uso de leña y sus derivados, mejorando así la manera como estos productos se comercializan, desarrollan y se utilizan. Por estas razones en el 2016 se aprobó la Ley de Equidad Tarifaria con el objetivo de nivelar tarifas para los usuarios más desprotegidos del sistema. Además se establece por parte del Gobierno de Chile en su Política Energética 2050, que el 100% de hogares vulnerables tengan máxima calidad en los servicios de energía para el año 2035.

Frente a los múltiples desafíos que enfrenta Chile en materia de energía se tiene como clave el incremento en la seguridad del suministro, la competencia y la asequibilidad esto por medio de reformas en las subastas de licitaciones, en igualdad de tarifas y en la transmisión de los servicios de electricidad, a esto se suma que Chile tiene gran interés en el intercambio bilateral de energía entre Argentina y Perú.

Con respecto a países como Colombia, Argentina y México frente al manejo del sector energético tienen varios desafíos entre los que se destacan:

El incremento en el impacto del cambio climático en la seguridad energética y en su suministro por daños en su infraestructura, por fenómenos naturales y condiciones climáticas extremas, además de compromisos políticos que limiten la emisión de gases tipo invernadero.

Aumento en los niveles de crecimiento urbanístico y concentración económicas y su impacto en la calidad del aire y en el suministro de energía.

El financiamiento de infraestructuras energéticas será un reto pues deben tener mayores garantías como por ejemplo seguros climáticos.

Cambio en los arquetipos de los mercados energéticos del mundo como sería el caso de una sobreoferta de petróleo, que implicaría directamente la seguridad energética, el costo de la energía y su comercialización.

Nuevas tecnologías, es decir infraestructura de medición, energías renovables, sistemas de almacenamiento, sistemas y redes inteligentes que necesitan mayor conocimiento técnico comparado al actual de la prestación del servicio de energía.

Tanto Chile como México y Colombia se han unido para enfrentar nuevos escenarios en materia de energía, entre algunas de las prioridades de la Agenda Energética 2014-2018 están: mejorar la competencia incrementando el número de generadores, desarrollar y apoyar la industria de energías renovables, reducir los precios de la electricidad, todo esto buscaría incrementar la competitividad.