Inclusión de las tradiciones indígenas durante el embarazo y parto en Latinoamérica

Por Edilson - Martes, 8 Mayo, 2018 - 09:10

Con el fin de acercar a las futuras madres de culturas indígenas de América Latina y El Caribe a los servicios de salud, es necesario reflejar respeto y conocimiento hacia ellas, ya que se han realizado grandes avances en la atención sanitaria de maternidad, pues el sistema de salud ha mejorado bastante y un claro ejemplo de esto es la baja tasa de mortalidad materna que se ha reducido un 40% comparado con 25 años atrás; así también el 93% de los partos que se dieron en América Latina en el año 2015 fueron atendidos por personal cualificado siendo esto un claro indicativo de una mejor prestación de servicio neonatal y materno, pese a esto sigue existiendo una diferencia pues aún hay poblaciones que no forman parte de las estadísticas.

Un grupo que se encuentra vulnerable frente a esto son las mujeres indígenas, pues según datos estas son muy propensas a fallecer por complicaciones durante el periodo de embarazo o al momento del parto; en Perú entre el 2009 y el 2013 los índices de mortalidad materna bajaron a un 64%, pero en Puno que es una localidad compuesta por indígenas quechua y aimara este mismo índice se incrementó en el 2011 en un 45%, datos parecidos muestran Nicaragua donde el 57% de las mujeres indígenas recibieron atención médica cualificada a su vez Guatemala con un índice del 30% frente al 81% y el 70% respectivamente de atención a mujeres no indígenas en los mismos países.

Con el descenso de la mortalidad gestacional van de la mano los esfuerzos de los sistemas de salud de Latinoamérica y El Caribe por tener un buen control prenatal durante todo el embarazo y cuidados cualificados durante el parto, brindando apoyo a las madres después del parto así como también suministrando los anticonceptivos de tal manera que se puedan espaciar los embarazos y determinar el número de integrantes de la familia que se desea tener.

Aunque todo lo anterior se haya mejorado, aún existen barreras que impiden mayor atención materno-infantil, teniendo en cuenta las largas y grandes distancias de los centros de salud, los costos de estos, el miedo a prácticas médicas desconocidas para ellas, las diferencias culturales y lingüísticas son ejemplos claros aparte de que hay mujeres indígenas que viven en áreas muy alejadas y los pocos recursos financieros con que cuentan hacen que este problema sea cada vez más grave.

Luego del parto muchas mujeres indígenas afirman que prefieren el parto en sus casas pues allí cuentan con el apoyo de toda su familia y su comunidad, es costumbre que el esposo esté durante el parto acompañándola y esta práctica no es permitida en hospitales, lo que crea mayor ansiedad en las mujeres indígenas, las diferencias de lenguaje, el parto vertical que es habitual en las comunidades y practicado por las parturientas, pues lo consideran menos traumático para la madre y para el hijo ya que se asocia con menos dolores, práctica esta que no es utilizada en centros de salud.

Con el fin de mejorar la calidad de la prestación del servicio materno-infantil de todas las mujeres indígenas del Caribe y de Latinoamérica, se están desarrollando diferentes estrategias con modelos de salud interculturales combinadas con prácticas médicas en atención prenatal y adaptaciones del lenguaje de procedimiento y de creencias, como ejemplo de esto se observa que en la poblaciones de la Cordillera Andina Peruana algunos centros de salud ofrecen servicios en quechua o español y las parturientas pueden elegir la posición que desean al momento de dar a luz, como también tener a su lado a un familiar que de apoyo durante el parto y se les permite tomar mate después del parto, respetando así sus tradiciones; así mismo en Guatemala se está integrando a las parteras en los sistemas de salud con el fin de dar educación y promoción a la comunidad, respetando con esto la posición sagrada que tienen las parteras dentro de sus comunidades; Panamá no se queda atrás y al momento del nacimiento incluyeron dotación de personal comunitario formado para las atenciones pre y postnatal, así como la planificación familiar, la información sobre los derechos reproductivos, los embarazos de alto riesgo, todo esto busca promover los cuidados de una atención del parto cualificado.